Fue en un partido de pretemporada del verano de 2006. Gudjohnsen jugó de mediocentro. No lo hizo nada mal. Me convenció. Pero nunca más se supo de aquello hasta un año después...Cuando el buque insignia de la selección islandesa se ha destapado como un perfecto mediocampista, demostrando que ficharlo como sustituto del mejor 12 que ha tenido el Barça, aquel vikingo llamado Larsson, fue un craso error.
Iceman no es de hielo en el centro del campo. Lucha, roba, se entrega. ¿Sorprendente? No, es nórdico, llevan la fuerza en la sangre. Lo que sí es asombroso es como Guddy toca, retoca y supertoca como si se hubiera criado en la cantera azulgrana. Un verdadero descubrimiento, que deja todavía más claro que este islandés es un tocho jugando de espaldas; pero que si va de cara puede dar mucho de sí. Y ahora que vamos sobrados de delanteros y mediapuntas, es una verdadera delicia ver jugar a este nuevo estilo de Deco, menos técnico pero igual de eficaz que el portugués.
No sé si hemos descubierto a un nuevo Guddy, si se ha destapado o si se ha reinventado. Algunos dirán que ha aprendido a jugar así porque lleva un año imbuyéndose de un fútbol que era desconocido para él y que le ha terminado cautivando. Otros serán de la opinión de que el juego actual del islandés le es innato. Pero lo que sí es seguro es que el centro del campo azulgrana cuenta con una nueva pieza clave. Quizás Gudjohnsen sí era el jugador número 12…pero para el mediocampo.
