Un calco de un partido cualquiera de la pasada temporada. Un guión escrito. Así se relata el debut del Barça en el presente campeonato. Tocar, tocar y tocar…para ahogarse en él mismo.Empezó el partido como antaño, con un rival, en este caso un supuesto benevolente Rácing, bombardeando la puerta de Valdés en los primeros veinte minutos. Luego, los de Rijkaard empezaron su fútbol control, el del tiki-taka, pero falto de ritmo y, sobre todo, de profundidad. Y es que este equipo carece de punch en la línea de tres cuartos. No apareció esa chispa, ese último pase o ese eléctrico regate que convierta tanta creación en ejecución. Solo un par de ocasiones peligrosas es un bagaje muy pobre para un equipo con tanta calidad sobre el césped.
Cierto es que fue el primer partido de la temporada, que faltaban efectivos, pero este Barça debe aclarar algunos aspectos clave arriba, como en qué posición deben jugar los R.E.M + Tití. Tanta calidad se amontona en la delantera que parece que no hay huecos; pero el principal problema es que alguno, como Dinho, no acaba de encontrar su sitio. Algo que debe pulir el paciente holandés.
A favor de los azulgrana hay que decir que siguen apostando por el toque, aunque ayer les ahogó; y que una de las razones por las cuales les falta fluidez de balón es que, como en la pasada temporada, los rivales plantan un autocar de dos pisos en sus áreas…Y eso no hay tiki-taka que lo supere fácilmente.
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